lunes, 23 de diciembre de 2013

El Guardián Quod angeli et daemones

By TheWickedNightmare
~Ange ou Demon~
    El Guardián
Capitulo 2
Quod angeli et daemones




La sonrisa se desvaneció poco a poco, pues sabia que por mas optimismo que estuviera en él, sus padres serian los últimos en responder, cuantas veces no lo habia intentado ella, incluso tenia que hacer cita para poder hablar con ellos o siquiera verlos por escasos 5 minutos.Porque siempre habia trabajo y siempre habrá.
Sí no me faltara nada, absolutamente nada material...
¿En que piensas?—. preguntó el auyentando mis pensamientos.
 En ellos..—.Ya ni siquiera sabia si padres era la palabra adecuada para nombrarlos.
¿Piensas que no lo lograré cierto?—.
Yo solo sonreí.
Imagino que esto es porque, tus intentos han sido fallidos,pero un poco de positivismo no te vendría mal, no me ofendas de esa forma Eileen, yo estoy aquí para cumplir una misión pero si tu no cooperas no puedo hacer nada—.
No podia decir nada, demasiados intentos yo ya estaba cansada y mas que cansada estaba harta de ellos.
Oye Eileen si viste que pude salvarte de los Daimon como es posible que no tengas ni el mas mínimo atisbo de esperanza por algo más normal.—. Se escuchaba un tanto irritado.
Lo siento—. finalmente hablé.
No tienes porque disculparte, pero tampoco te encierres.—.
Estoy harta Allen!-grité.Sentia como mis ojos empezaban a llenarse de lágrimas rápidamente me levanté de allí y me dirigí al laberinto. Respire el aire profundamente y me calme; escuche unos pasos detrás de mi.
¿Sabes como salir de un laberinto?—. preguntó Allen con una chispa en sus ojos.
No realmente —.dije, un poco extrañada.  
Ven, te enseñaré—. y tomo mi mano y me llevo con él.
El secreto es en tocar con tu mano derecha un lado del laberinto y no despegarla.   
Claro—. dije un tanto sarcástica.
Hahahaha—.Solo se río, tomo mi mano con fuerza y nos metimos en el laberinto.
Pon tu mano derecha en la pared—. Yo lo miraba escéptica mientras obedecía, jamás había llegado más allá de lo que yo creía que era la mitad del laberinto y eso era porque volvía sobre mis pasos, para eso memorizaba las rosas que había ahí, o dejaba alguna marca tirando una rama o poniendo en alguna forma las piedras en el suelo, como casi nadie entraba al laberinto tenía la seguridad de que nadie movería lo que dejara.
Mientras nos adentrabamos cada vez más en el laberinto, veía como se estaba oscureciendo pero no porque fuera tarde si no por las ramas que cubrían todo.Se veía muy tenebroso al principio pero despues las luciérnagas fueron apareciendo llenando con su luz en su danza eterna.El escenario se ponia cada vez más hermoso hasta que en un punto quite la mano de la pared ya solo avanzaba impulsada por las luciernagas, me tenian maravillada, incluso olvide que Allen estaba ahí, hasta que me detuvo.
Te has soltado Eileen—. dijo en un tono divertido.
¡Qué, Cómo?—. Me volví a él distraída.
Oh, lo siento—. exclamé con sorpresa.
El solo sonrio y dijo con un cierto sarcasmo.
¿Y ahora como saldremos de aquí?—.
Yo no lo sé, aun seguía embobada por el lugar.
¿Te gustan mucho las luciernagas eh?—.
Así es, es lo más cercano a las estrellas que podemos tener—.
Muy cierto—.Dijo el sonriendo.
¿Tú siempre sonries no?—.
¿Y porqué no habría de sonreír?—.Dijo él
No cuesta nada y es contagioso—.
Y si que lo era, me había hecho sonreír, intente voltearme para que no me viera pero el me sostuvo la mano y me dio vuelta para que estuviera frente a él y mientras se agachaba para verme dijo.
Los humanos desperdician mucho el tiempo, en cosas que no valen la pena y se olvidan de lo primordial, lo que siempre a estado allí  , y siempre lo recuerdan al final cuando ya es tarde para volver a empezar, prefieren enojarse, llenarse de odio, dolor, puro egoísmo. Lo cual terminan por hacerlos solitarios y olvidando lo esencial,aquello que no cuesta dinero y da más felicidad que cualquier otra cosa, un abrazo, una sonrisa, un beso, una caricia, eso que siempre a estado con nosotros desde el principio y lo cambian por regalos caros,autos lujosos,creen que el dinero lo compra todo, cuando en realidad es al reves te hace perder todo—.

   



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